De la buena suerte

Sucede que mi viejo es un ludópata empedernido, tanto así que lo invitaron del casino de Valdivia a quedarse unos días “todo pagado” al hotel (la verdad es que la invitación era para él y mi mamá, pero luego de unas negociaciones los “cachos”, como él mismo señaló, pudimos ir. . . los cachos somos yo y mi hermana). La partida estaba programada para el día jueves, el día martes me desperté con un curioso dolor de garganta, bueno –me dije a mi mismo- es lo mínimo si te fumai media cajetilla en la noche, así que lo ignoré, para el miércoles en la mañana mi auto diagnóstico ya era claro, estaba cultivando una amigdalitis y lo más probable es que se me soltara justo en pleno hotel 5 estrellas, hasta aquí todo bien.

Partimos el mencionado jueves y el mote fue el siguiente, mis viejos con la Javi en una habitación y yo SOLO en otra, llegamos, almorzamos, todo muy bien, mucho lujo y glamour y de ahí me fui a mi cuartucho. A eso de las 3 de la tarde me empezó a bajar la fiebre, y a bajar, y a bajar y a bajar. . . cuando pedimos algo para tomar once no podía comer por el inconmensurable dolor de amígdalas (mentira, por el dolor de LA amígdala cagona que tenía absurdamente inflamada*), ni hablar de tomarme un té o un café, de echo el agua sola ya me dolía lo suficiente y por supuesto todo orquestado por la fiebre, y yo que soy un tipo muy rudo me resistí hasta las últimas a reconocer que me sentía como la raja hasta que mi mamá puso su mano en mi frente y dijo “loco, tení fiebre”, entonces, comenzó la odisea por el termómetro, hotel 5 estrellas, servicio a la habitación, todos los días limpieza de la misma, spa, disco, pub, casino y 2 restaurantes dentro del mismo edificio PERO NI UN PUTO TERMÓMETRO!, así que salieron mis padres felices y contentos a recorrer Valdivia en busca de un termómetro (mi papá era por supuesto el más feliz de los dos) para llegar derrotados alabando las bondades de las farmacias Valdivianas. . . a eso de las 23/00 estaba llegando con mi papá a la clínica Alemana, donde fui ingresado y violado por una aguja con penicilina/benzatina manejada por un auxiliar con “manos de ángel” (como me encargué de señalarle luego de que me inyectara –puras ganás este viaje-). Como dato anecdótico el médico me examinó y dijo “uff… flaco tení una amigdalitis purulenta pero de libro compadre, jo jo!” (fue textualmente así)

Esta foto es del día después, supuestamente la penicilina algo debió haberme echo







Y así fueron pasando los días y la amígdala na que na que bajaba y a veces alguien me preguntaba “tienes fiebre?” y la verdad no sabía que responder porque creo que todos los días tenía fiebre en alguna medida

Así se encontraba este pobre y triste weón, solo en una habitación de hotel 5 estrellas con un balcón más que espectacular, acostado con fiebre mirando kung-fu panda. En las mañanas teníamos acceso a un desayuno continental tipo “tenedor libre”, habían huevos revueltos, tocino con chorizo, queques, cuchens, jamones, quesos, variedades de café . . . y yo comiendo yogur y jugo, en las noches mis viejos pedían algo a la pieza, básicamente existían las mismas opciones del desayuno, y yo con mi yogur y mi jugo (del almuerzo no digo nada porque era comida italiana y no me la perdía ni aunque me cayese a pedazo’, lo que si con el postre también la sufría bastante, no había yogur ni jugo, pero había muss)

Quizá lo más decadente fue aquella noche en que mi mamá nos sacó a la Luz y a mi al pub que se encontraba en el último piso, y yo veía como ellas fumaban y hablaban y se divertían, y a mi me parecía que cada sorbo de mi “margarita” era como una patada en la traquea (a todo esto, yo tampoco podía hablar muy bien, al parecer mi amígdala quería hacerse autónoma de mi cuerpo), derepente alguien dijo “disco?” mi miraron, y no quisieron ir, creo que eso me dolió un resto más que la cagá que tenía en la boca en ese momento


Comer, hablar y fumar; me han despojao’ de too. . .


¡Pero esta historia aún no acaba!, porque al destino le pareció que una amigdalitis purulenta era muy poco castigo para un weón tan cruel, sádico y amenazante para la humanidad como yo ( ._. )

Llegamos a Temuco y a la vez a la conclusión de que no ralla en lo normal que luego de una inyección de penicilina se me estuvieran hinchando otras zonas aparte de la amígdala, así que pasamos a la clínica de acá, llegó la dr. Me miró se echo hacia atrás en una expresión de intenso dolor y me dijo “tení la pura cagá… eso es un Flegmon Amigdaliano” (por lo poco que pude entender en Internet, un montón de pus y podredumbre alojado cerca de la zona en cuestión)

(: he ahí un concepto que yo no conocía; foto!








Hoy día martes fuimos con mi mamá donde un dr. Que es como bien amigo de ella, tan amigo que me vió y dijo “haaa, drenemo altiro no má esta weaita…” (duele mucho más de lo que parece, y sangra más también), así que aquí toy, en recuperación, volveré maldita sea, ¡voy a hacer cagar este mundo!


Y saben que weá?!... iwal no más tiramo en el hotel! XD

*a dichos de mi polola "nunca había visto una amigdala tan perfectamente inflamanda, es casi como una polca"

1 Glosas:

Felipe Fernández dijo...

Solo decirte, que no puedes tener tanta suerte de ir a un Hotel 5 estrellas e ir con una wea a las amigdalas que mas encima te la tubieron que drenar
xD

por eso yo me saque esas weas
estamos viendonos en la U contertulio

Adios